6.1.26

tengo una tablet....una Huawei que me regaló mi esposa hace un par de años o un par de Navidades. Y curiosamente, es donde mi dedos vuelan un poco más. Logro burlar, a ese pulpo desgraciado del bloqueo. Pareciera como sí, en un intento medio pérfido y alentador, cada una de las células de mi organismo se pusieran en marcha: en maduración constante de venganza y obsesión. Siempre he escrito con el estómago y con el plexo solar. Nunca he podido escribir con la cabeza o con la premeditación ajedrecista de quién lleva las tablas calculadas de antemano. Lo mío siempre ha sido más bien golpear y ver qué sucede. Pero te decia, que me enamoré de mi esposa afuera de un consultorio médico. En aquel entonces, eran los años 2000 y nos consultaba la misma psicoanalista. Sus neuronas, oscuros bosques llenos de brujas y hechiceros macabros, parecieran estar a la altura de los mios: demonios hechos a la justa medida, dignos contrincantes que trajeran polígrafos integrados, o, si nos ponemos religiosos, agua bendita, listos para exocizarlos. 

prólogo o epílogo

el lector se encontrará en este blog toda una serie de fallas estructurales y gramaticales; de forma y contenido, de orden y cronología. el autor, en un intento muy frustrado de hacerse pasar por novedoso o chiflado, se ha visto acosado constantemente por seres imaginarios que se colgaron alevosamente entre cada una de sus neuronas, como jumanjis en plena selva, como fukús de barcos que llegaran naúfragos en tazas gigantescas de café.