Lejos de la bruma de la mañana, en donde aún la noche es hora de las brujas y los árboles llevan dentro, corteza y magia, se escucharon ruidos afuera de la casa de los Whitman. El niño Andree se levantó de la cama, en un impulso por verificar que pudo haber pasado, que estaba sonando: eran crujidos de madera, revueltos con el silencio solemne del bosque.
prólogo o epílogo
el lector se encontrará en este blog toda una serie de fallas estructurales y gramaticales; de forma y contenido, de orden y cronología. el autor, en un intento muy frustrado de hacerse pasar por novedoso o chiflado, se ha visto acosado constantemente por seres imaginarios que se colgaron alevosamente entre cada una de sus neuronas, como jumanjis en plena selva, como fukús de barcos que llegaran naúfragos en tazas gigantescas de café.