probando número dos, probando número dos
7.1.26
6.1.26
31.8.25
22.8.25
Tómala pulpo de la multi-versión
No se muy bien a donde van los personajes, que rumbo tomarán ni a donde los llevará la aventura. Solo se que pareciera ser que se van formando. Uno se llama Carly. July. Janeth. Urbano. He de sacarlos uno por uno de sus carajos escondites.
21.8.25
En el camino a valle verde, hay un cambio en donde se cruzan varias carreteras de cinco caminos distintos. Aunque de día, parece que nada pasa, por las noches de forma más o menos regular, chocan algunos tráileres que cargan cemento y piedra con automóviles de familias que viajan a vacacionar. Es normal que la gente muera ahí. Y que las ambulancias vayan e intenten revivirlos por todos los medios habidos y por haber. Y que la policía intente encontrar al culpable de las colisiones, con todos los instrumentos fabricados para instrumentar. La verdad es que nunca encuentran nada y la muerte siempre sigue rondando. El cruce de la cementera y los ajos, como la gente local la conoce, es inevitablemente peligrosa tal cual está. La muerte ronda y protege a los suyos de los viajeros. Parece como si fuera una especie de guardiana celosa de sus tierras, que no permite que nadie se pasee por ahí.
12.8.25
Las neuronas de mi esposa
Me enamoré perdidamente de mi esposa por sus neuronas. Uno no sabe bien lo que se pueda encontrar en esa maraña —un bosque oscuro y verdoso—, donde habitan cabañas remotas que recuerdan civilizaciones que vivieron hace muchos siglos y que aun veneran a dioses que los hombres del presente han olvidado.
Me enamoré porque yo puedo perderme siempre en lontananza de sus playas. En su mente las cosas no tienen límites y estoy seguro que, con un poco de entrenamiento, pudiera proferir encantamientos y hechizos como en los cuentos de brujas y ogros, que se enfrascan en peleas de dragones y castillos.
Me enamoré de mi esposa, por la amplia sonrisa con la que suele desarmar a cualquier bastardo que intenta amendrentarla. Y no es que sea un querubín, o un angelito indefenso. Dentro de las cuevas que tiene en sus neuronas, viven duendes maléficos, perros labradores, jirafas de lenguas largas y cálidas, ruiseñores y colibrís que por extrañas razones, acuden siempre a visitarla y protegerla. Su mente es un volcán siempre en constante pelea.
Ella es, frase incompleta y conclusión absoluta. Uno intenta darle la palabra perfecta, pero ella contrataca con todos los finales posibles, en todas las dimensiones: es como un condensador que pudiera captar todos las estrategias. Me enamoré de mi esposa, por el increíble ajedrez que juega con su mente. Hablar con ella y tener la oportunidad de vivir a su lado, es como sentarse cara a cara con el gran maestro, a sabiendas de que tiene uno la batalla perdida.
Me perdí enamoradamente en las neuronas de mi esposa —un laberinto en donde habita la muerte negra y rosa al mismo tiempo— y precisamente...
7.8.25
palabras sobre el kindle y la página robada
Entiendo que las grandes columnas de los estantes —amarillas, blancas y multicolores— debieran de ser, en todos los casos presentes y pasados, futuros y posibles, vividos y no sucedidos, lo más atractivo para cualquier escritor. Sin embargo, esos estantes —que irremediablemente se empolvan y se llenan de olores extraños, que se descoloren y se dejan ser carcomidos por los insectos y por el olvido— sencillamente no lo son. Aunque de vez en vez, extraño el sonido cortante de las páginas de papel pasar...(?)
Mi mente lo entiende y lo sabe y mi corazón lo desea; pero mis ojos y mis manos se rinden al delirio constante del Kindle —ese cómplice nocturno y malhechor, dispuesto a acompañarlo a uno durante toda la eternidad—. Mi mente se entiende
31.7.25
los hilos de aceite de las prensas de la fábrica
Abrió la puerta y en el suelo reptaban los hilos de aceite de las prensas de la fábrica. Se derramaban y tornasolaban en la tierra y en las hojas de las hierbas que habían hecho una lama y una pasta. Ahí podría vivir un duende de día y algunos sapos en la noche. A lo lejos, aún de día, se escuchaban pájaros albatros que desde hacía casi tres años se habían convertido en la plaga más molesta de todas. Venían con sus alas y sus caras tontas de exigencia arrogante.
29.7.25
Camila y la muerte
Camila vio la pantalla del monitor y no supo, por primera vez, quién la miraba del otro lado. Murió en un silencio inquietante, preguntándose en quién se convertía ella misma cuando trasmitía. Del otro lado de la cámara —en un abismo morado y brillante, reptando entre flashazos y lagos azulosos que parecían pantanos llenos de cocodrilos—, miles de espectadores absortos observaban con ojos incrédulos lo que sucedía.
Le llegó la muerte estúpida y definitiva, en esos colores púrpuras y violetas que se suele vestir; con las ínfulas de quién tiene todas las tablas resueltas y ningún interés en resolver algún misterio.
En la mansión de GGBox, había grandes rosetones y chisporroteados de sangre por las paredes. Julián Casablancas recibió la llamada pasada las tres de la mañana. Algo sobre una casa de creadores en donde se había encontrado con más gritos de lo habitual y tres cuerpos...
28.7.25
!Ésto es, la revolución!
2.6.25
Prueba de typora
Abrió la puerta y en el suelo reptaban los hilos de aceite de las prensas de la fábrica. Se derramaban y tornasolaban en la tierra y en las hojas de las hierbas que habían formado una lama pastosa. Ahí podría vivir un duende de día y algunos sapos en la noche. A lo lejos, aún de día, se escuchaban pájaros albatros que desde hacía casi tres años se habían convertido en la plaga más molesta de todas. Venían con sus alas y sus caras tontas de exigencia arrogante.
16.4.25
Mateo y Olivia
Habíamos decidido que se llamara Mateo. Y aunque quizá nunca lo conoceremos, se llamará Olivia y Mateo en nuestros corazones. La vida es así. Te da muchas vueltas. La biología, esa perra malnacida —hija bastarda de un dios que juega a los dados en un casino all-inclusive celestial— es así: caprichosa, repentina, definitiva y voluntariosa. No podemos ir en contra de ella. Es la vida y la muerte. Es como una justiciera que todo lo dicta. Ciega y bruta al mismo tiempo. Nadie escapa de ella. Justo hoy, o justo ayer, o si somos exactos, desde hace algunos meses, nos arrebató a nuestro Mateo. A nuestra Olivia. Se lo llevó lejos de nuestros sueños y lo guardó en algún lugar muy lejano en donde se escurren los sueños; donde se les acaban los nombres a las ideas y los pensamientos de los hombres —esos seres insignificantes, necios, tontamente pequeños— se convierten en historias y leyendas. Ahí, probablemente estén los dos. En un refrigerador en algún lado de la frontera, del mundo, esperando que nos decidamos a despertarlos. Pero que sepa Ddios, que un día carajo le habremos de arrebatar los dados de las manos, y en esta ocasión, nada quedará a la suerte: escribiremos el nombre de Mateo y Olivia en todos los lados, y que siempre sean ellos quienes nos bendigan con su amor. Y al final, solo queda esperar a que la misma biología que ahora nos arrebata los sueños y las ilusiones, sea la misma que nos devuelva el alma al cuerpo. Habíamos decidido el cuarto de la estancia, la ropa, los sueños. Que viviríamos también, en uno de esos paraísos llenos de perros labradores —tipo casa americana, llena de pelos, deudas y películas de para niños—. Por ahora todo sigue igual: la estancia sigue siendo nuestra estancia. Tan sin niños, tan silencio. Tan lleno de nada, tan vacío de todo.
Adiós Mateo, adiós Olivia. Los amamos con todos nuestros corazones.
13.9.24
Del cuerpo podrido y Franchesco Rossi
12.9.24
Una de flashazos y maromas
4.9.24
intermitencias de verano
31.8.24
jinetes de compatibilidad y errores de sombrero
No importa lo que vaya sucediendo o lo que esté pasando, uno tiene que seguir escribiendo. A veces estas trampas pasan. Se atraviesan como leones en forma de lagartos, zigzagueando en el piso como cocodrilos verdosos que esmerilean en tornasoles de multiples colores. Uno quiere, sencillamente, el momento de paz. La casa del lago. La película azulosa y negra del detective. Hoy le declaro la guerra al archivo y la melancolía, y efecto DELETE de por medio, intento seguir adelante. Un escritor envuelto en sus propias telarañas. Lleno de tramas y mentiras, de vueltas, de idas y venidas. No importa lo que este pasando, pero tengo que ponerlo por escrito, hacer de una buena vez el contrato con el diablo y lanzarle la caña para ver si muerde el anzuelo. ¿Qué cosa más dulce de carnada, que un efecto DELETE asesino, dispuesto a borrar todo cuanto se le ponga enfrente? Espero que el mísmismo diablo venda su propia alma a sí mismo. Y creo que esa es la cuestión. Habrá que seguir escribiendo, a pesar de todos los jinetes de compatibildiad y errores de sombrero que se nos atraviesen.
16.5.24
un bombazo del laboratorio
una parte de mí, de nosotros, se rompió irremediablemente. he vivivo, y ahora puedo decirlo en voz alta, el dolor de una manera que nunca imaginé. aún con todo, y sobre todo, el navegar por el día y el río misterioso que lo espera a uno en cada esquina, hace que tenga uno que plantarse como gigante a medio precipicio. estoy, completamente atravezado por mi destino. uno pudiera pensarse tristeza, o ahogado en la melancolía. la verdad, y para ser complementamente honesto, estoy feliz. feliz a tu lado. sin importar (viento y marea de por medio, sangre y genoma) lo que suceda. feliz de pasar el resto de mis días (que van desde el minuto siguiente, o hasta un siglo venidero) contigo, a tu lado. te amo, siempre, cada día de mis minutos son y serán un homenaje a tí. a tu alma inquebrantable, al cántico que le haces a Carlota. al sonido de tu risa cuando te burlas de mí por cualquier tontera. y sí, tenemos que aprender a vivir con lo que se rompió. pero somos más fuertes; puedo decirlo en voz alta mil veces: he vivido el dolor, pero también el amor, y puedo morir en paz, porque se que he amado.
23.1.24
alumbrando los pájaros del anonimato
nunca quise dedicarme a esto. ni si quiera, por el más leve intersticio de mi infancia, cruzó al idea de trabajar en lo que hago. quisiera pensar que fue uno de esos golpes fortuitos del futuro (ese toro mecánico que nos zarandea a diestra y siniestra y que, lejos de tener cualquier sentimentalismoa, se empeña en tirarnos lo más lejos y maltratados posibles de su espalda). cuando era niño, en la primaria, decía que quería ser presidente de la republica. alguna vez quise ser medallista olímpico, artista, escritor, violonchelista, panadero profesional de macarrons, jardinero y paisajista, diseñador gráfico, fotógrafo de bodas, streamer profesional de videojuegos, escritor (marca pulitzer), guionista, grafólogo argentino, detective privado, psicoanalista e interpretador de sueños (y del tarot y cualquier medida conexa y cercana a la astrología). últimamente, estoy empezando a conformarme con la idea de ser simplemente humano. de vivir, con el peso y el gusto indetectable del anonimato más absoluto.
18.1.24
una de la alfombra que volví a pisar
estamos irremediablemente ligados a pisar las mismas pisadas de años anteriores que se revuelven con los venideros y probablemente nunca entenderemos. por ejemplo, aquí, de las miles de posibilidades que el destino -ese duende mala entraña, que se esfuerza por torcer las voluntades y por engañar a las deidades de los burdeles y los olimpos- nos tiene destinado, me encuentro pisando la misma alfombra mugrosa de hace no recuerdo cuántos años atrás. pareciera como si de pronto, el mismo universo, se volcara sobre sí mismo, y el tiempo recomenzara en un círculo que se hiciera espiral. como lineas paralelas, que se aferran por volverse sobre sus pasos y nunca lo lograran. pero, espera, estoy siendo melodramático. quise decir, que estamos marcados.
31.12.23
Una visita inesperada
Intento escribir en su ordenador. Poco a poco, se le fueron cambiando las teclas y los teclados de lugar, para dar inicio a todo un festival de errores y mala ortografía. Era como si, de buenas a primeras, un duende de la mala caligrafía, llegara con ínfulas de todólogo, a querer pintarrajear todo intentara escribir. ¿Cómo se deja atrás la nueva y recién profesión de enterrador profesional?